La sorpresiva decisión de la Corte Suprema de EE. UU. que podría cambiar el futuro del arte generado por inteligencia artificial
hace 2 meses

El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial generativa ha puesto en el centro del debate la cuestión de la propiedad creativa. A medida que herramientas como ChatGPT y DABUS, entre otras, se vuelven cada vez más sofisticadas en la creación de imágenes, textos y música, surgen interrogantes legales sobre la infracción de derechos de autor y la autoría de dichas obras. En este contexto, la reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de no escuchar un caso relacionado con el arte generado por IA podría marcar un precedente importante.
El caso de Thaler y el arte generado por IA
Según informes de Reuters, la Corte Suprema de EE. UU. decidió no escuchar el caso que podría haber aportado claridad sobre la propiedad del arte visual generado por inteligencia artificial. La controversia gira en torno a Stephen Thaler, un científico informático de Missouri, cuyo sistema de IA, DABUS, creó una obra titulada A Recent Entrance to Paradise. Esta imagen generada por IA muestra vías de tren que entran en un portal, rodeadas de vívidas plantas verdes y púrpuras.
En 2018, Thaler solicitó un copyright federal para esta obra, argumentando que había sido generada de manera independiente por su IA. Sin embargo, la Oficina de Derechos de Autor de EE. UU. rechazó su solicitud en 2022, citando la necesidad de autoría humana como un requisito fundamental para la protección legal. En 2023, un juez federal en Washington confirmó esta decisión, señalando que la autoría humana es un “requisito fundamental del copyright”. Posteriormente, en 2025, el Tribunal de Apelaciones del Circuito de Columbia ratificó esta resolución.
A pesar de esto, Thaler advirtió que esta decisión podría obstaculizar la adopción de la IA y la experimentación creativa en un momento en que la tecnología está en auge. Es relevante mencionar que la administración de Trump también instó a la Corte Suprema a no escuchar la apelación de Thaler, argumentando que múltiples disposiciones en la Ley de Derechos de Autor definen al "autor" como un ser humano, no como una máquina.
En consecuencia, la negativa de la Corte a escuchar el caso mantiene el requisito de autoría humana, estableciendo un límite legal a medida que la IA continúa evolucionando. Hasta el momento, la Oficina de Derechos de Autor ha rechazado solicitudes similares de artistas que utilizan sistemas de IA como MidJourney. Sin embargo, algunas de estas solicitudes implicaban colaboración entre humanos y IA, lo que marca una diferencia importante en el contexto de Thaler. Actualmente, la legislación estadounidense reconoce la participación humana como el criterio clave para la protección, lo que significa que la IA por sí sola no puede reclamar derechos, incluso si genera obras originales.
Riesgos para la creatividad impulsada por IA
Los abogados de Thaler han expresado su preocupación de que la falta de actualización en las directrices sobre derechos de autor podría “impactar de manera irreversible y negativa el desarrollo y uso de la IA en la industria creativa”. Este vacío legal genera incertidumbre tanto para artistas como para tecnólogos y empresas que desean utilizar la IA para sus creaciones.
- La falta de claridad legal desalienta la creación de obras artísticas generadas por IA.
- Los artistas temen que sus obras no sean protegidas legalmente.
- Las empresas pueden ser reacias a invertir en tecnologías creativas impulsadas por IA.
Además, este contexto plantea interrogantes sobre cómo se regularán en el futuro las obras creadas por inteligencia artificial. En México, donde el uso de la IA en diversas industrias está en crecimiento, la decisión de la Corte Suprema de EE. UU. podría tener un impacto significativo. Si el marco legal estadounidense no avanza para adaptarse a la realidad de la IA, esto podría influir en la forma en que se establecen las normas en México, donde la industria creativa también busca claridad en estas cuestiones.
Implicaciones para la industria creativa en México
La evolución del marco legal en torno a los derechos de autor relacionados con la IA podría tener repercusiones importantes en la industria creativa en México. Con la creciente popularidad de herramientas de IA para la creación artística, es fundamental establecer un entorno que fomente la innovación y proteja a los creadores. Algunas de las implicaciones incluyen:
- **Incertidumbre legal**: Los artistas mexicanos pueden sentirse inseguros al usar herramientas de IA si no existe una regulación clara sobre la propiedad de las obras generadas.
- **Fomento a la innovación**: Una legislación que reconozca la colaboración entre humanos y máquinas podría incentivar a más creadores a experimentar con nuevas tecnologías.
- **Protección de derechos**: Es crucial que los creadores tengan asegurados sus derechos sobre las obras que generen, independientemente de si estas fueron creadas mediante IA o no.
El futuro de los derechos de autor y la inteligencia artificial
A medida que la tecnología avanza, es probable que surjan más casos legales que desafíen las definiciones tradicionales de autoría y propiedad. La cuestión de si una IA puede ser considerada autora de una obra sigue siendo un debate abierto, lo que sugiere que es fundamental que los legisladores y los expertos en derechos de autor trabajen juntos para desarrollar un marco que aborde estos desafíos. En este sentido, es esencial considerar los siguientes aspectos:
- **Revisión de las leyes actuales**: Las leyes de derechos de autor deben ser revisadas para incorporar la realidad de la creación asistida por IA.
- **Colaboración entre sectores**: Es importante que el sector creativo, legal y tecnológico colaboren para establecer un marco que proteja a los creadores.
- **Educación y sensibilización**: Los artistas y creadores deben ser informados sobre sus derechos y cómo pueden proteger sus obras en un entorno de IA.
La evolución de la inteligencia artificial y su impacto en el arte y la creatividad continúa desarrollándose, y con ello, la necesidad de un diálogo activo entre las partes interesadas para dar forma a un futuro que beneficie a todos los involucrados. La manera en que la sociedad, y en particular la comunidad artística, se adapte a estos cambios determinará cómo se valorará y protegerá la creatividad en la era digital.

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